pido una disculpa si las entradas anteriores se quedaron sólo en la anéctoda. Me siento con poca capacidad de emitir un comentario más “sociológico”, si se me permite usar esa palabra (y la neta, eso del análisis nunca ha sido lo mio). Estuve en varias ciudades un solo día y mi interacción con los locales fue casi nula (a excepción tal vez de una corta charla con una señora en San Sebastián respecto al movimiento separtista y las pérdidas en ambos bandos). Como esta fue mi primera visita al otro lado del charco y no viví ningún incidente desagradable o peligroso (chido, no?) me quedaré con una visión idílica de Europa, donde las personas gustan de salir a caminar incluso por la noche, donde casi en cualquier lugar se pueden encontrar construcciones muy antiguas e interesantes, etc.
Visité varias capitales y me pareció que el DFectuoso no está en gran desventaja (no hablo del aspecto socioeconómico sino de infraestructura, por otro lado cayendo en lugares comunes: hay más de un México, dicen que el amor es ciego y creo que amo al DF). Nuevamente, visite lugares turísticos y no pasé -concientemente- por las zonas pobres, así que tampoco comentaré más al respecto.
En fin, que no me molestaría regresar (a algunos lugares más que a otros) ;-).
llamó la atención una “instalación viviente” de los artistas Ackroyd y Harvey (serán muy conocidos en el mundillo del arte contemporáneo?) quienes plantaron semillas de pasto en una de las torres del teatro. En ese momento alguien desde la azotea estaba regando el pasto. Me subí a un camión de dos pisos, con la esperanza de que pasara por una estación del metro, lo que ocurrió. Regrese al centro. Quise evitar pasar por el London Eye (gigantesca y carisima rueda de la fortuna) y en el primer puente, me alejé de ahi. Llegue a Leicester square y Soho donde hay varios pubs, teatros y tiendas… finalmente me cansé de caminar y regresé a dormir.
Londres: Probé el dichoso fish and chips. Platillo desabrido; afortunadamente tenían catsup, salsa tabasco y una rebanada de limón para acompañar. Prefiero los pescados fritos que venden afuera del metro Mixcoac que es casi lo mismo (igual de grasosos también) pero sin las papas. Llegué a considerar que el material con el que preparan el capeado también refleja a las personas: pálido en Londres, mas bronceadito en México. De regreso a Londres, terminé comprando comida china! que devoré en la Trafalgar square.
cosas”.