esa es la exclamación que se me ocurre al leer las declaraciones de:
Javier Lozano: ” pero actuando contra la dignidad del cuerpo, por supuesto que no entrarán en el Reino de los Cielos. Todo aquello que consiste en ir contra la naturaleza y contra la dignidad del cuerpo ofende a Dios” [El Universal, 2 de diciembre 2009] Ejem, contexto equivocado, pederastas, Marios Marín y compañía, creo que a’i les hablan.
Onésimo Cepeda: “Se me hace una estupidez” (el matrimonio entre personas del mismo sexo). “Por una simple y sencilla razón. Porque no es un matrimonio. Entonces si no es un matrimonio no puede formar un hogar y si no puede formar un hogar, no puede tener hijos”. [El Universal, 22 de diciembre 2009] Tiene cierta lógica, pero no creo que pase una prueba rigurosa (la de la realidad objetiva. Porque debe haber casos de matrimonios homosexuales que han creado exitosamente un hogar. Además, el matrimonio no es condición necesaria ni suficiente para “activar” el proceso de procreación)
Norberto Rivera: “Por ello vemos con profunda preocupación cómo se ataca al matrimonio, cómo se burlan de los valores cristianos y de nuestras creencias más sagradas”. Y todos los feligreses vemos con profunda preocupación el alza a los precios de la gasolina, de la tortilla, del salario mínimo (que también aumentó pero sólo 2.65 pesos, que por ejemplo para los que viven en el DF, apenas y sirve para contrarrestrar el aumento a la tarifa del metro). Ya ni la burla perdonan, como dicen por ahí. ¿O qué, una de nuestras creencias más sagradas no es acaso la que tiene que ver con el pan nuestro de cada día?
He de decir que la solicitud de la diputada Enoé Uranga de aprobar un punto de acuerdo para que el clero pidiera disculpas a la comunidad gay (a raíz de las declaraciones de Lozano) me parecío un poco exagerada, porque después de todo, cada persona tiene derecho a emitir su opinión. Y si Lozano o Rivera hubieran expresado beneplácito por la nueva ley aprobada por la ALDF, ¿la diputada dejaría pasar esas declaraciones? O a pesar de ello ¿ invocaría la Ley de Asociaciones Religiosas y Culto Público para que los jerarcas católicos respeten el Estado laico?. Quiero creer que asi sería.
Y es que, nuevamente Rivera, envalentonado porque a él y toda su camarilla la laicidad les “hace lo que el viento a Juárez” también declara Nosotros, pastores del pueblo de Dios, tampoco podemos obedecer primero a los hombres y sus leyes antes que a Dios; toda ley humana que se le contraponga será inmoral y perversa, pues al ir contra su voluntad termina por llevar a la sociedad a la degradación moral y a su ruina
. [La Jornada, 11 de enero 2010]
Y eso es lo que preocupa, que las declaraciones de los “padrecitos” basadas en sus muy sacrosantas creencias (y conveniencias) aún tienen un peso abrumador al momento de que un segmento significativo de la población genera su visión de las cosas. Desafortunadamente, en estas épocas de la Santa Gordillo, no hay buenos prospectos para que el domingo, cuando la abuelita regrese de misa y le diga al nieto (o a la nieta) “pues fíjate que hoy el padrecito dijo que dios definió al matrimonio como la unión de un hombre y una mujer y que sólo de ese matrimonio salen personas buenas” la/el nieta(o) responda “ay abue, pero la maestra nos contó el otro día que en la declaración universal de los derechos humanos se dice que los hombres y las mujeres, a partir de cierta edad tienen derecho a casarse y fundar una familia, pero no se especifíca directamente que a fuerzas debe ser entre hombre y mujer”. “Pos sí m’ijo, pero imagínate qué desfiguros” “Eso sí, aunque ya ves a los hijos de la señora Chabela, su papá les pega y además el señor es bien borrachote, tú siempre dices que qué mal ejemplo le pone ese señor a sus hijos” ” Si cierto, y sin en cambio la hija de la comadre Concha tuvo que criar solita a su chamaca, y le salió bien trabajadora y estudiosa. Ya ves que hasta acaba de entrar a la universidad y toda la cosa.” “Además, ese padrecito no es de fiar, o a poco no te acuerdas del escándalo que se armó cuando se supo que se clavaba una parte de las limosnas”. “Uy, qué memoria la mía, pero como dice la misa bien bonito, pues ya hasta se me había olvidado”. “Abue, siempre te olvidas de los detalles importantes”…
En fin, rematando con las palabras de Rivera [...] hablan de libertad, sin estar dispuestos a reconocer la libertad de quienes no piensan como ellos; hablan de tolerancia sin ser tolerantes en lo más mínimo”. Pues a dialogar y a debatir, pero entre ciudadanos, porque eso sí “a César…” que eso también es palabra de Jesús nuestro Señor.
Por cierto, cuando estudié el catecismo hace ya algunos lustros, uno de los mandamientos que me aprendí fue el de “no cometerás adulterio”, pero creo que actualmente ha sido cambiado por “no cometerás actos impuros”. Quedamos peor, porque ¿qué es un acto impuro? ¿Desaparecer de un plumazo 20000 empleos?, ¿prometer en campaña que no aumentarían los impuestos? (a sabiendas de que tendrían que aumentarlos. Catarritos o no catarritos). Ante esas acciones, lo que suceda en la cama del prójimo ultimadamente es lo de menos. Claro, anteponiendo siempre responsabilidad, consenso y consentimiento entre (y que conste que se vale cualquier combinación) las partes involucradas .





El miércoles, por primera vez, fui a un estadio (a la ciudad vecina de Edmonton) para ver un partido de la selección mexicana de futbol. Por cualesquiera razones, la asistencia fue de unas 14000 personas (poco más de un cuarto de la capacidad total del estadio). Eso sí, según una nota periodística, la proporción entre banderas mexicanas y canadienses fue de 5 a 1. Así que ya se imaginará que había suficiente personal para corear respetables “México, ta ta ta, México ta ta ta” y demás clásicos con “sabor”. A pesar de los pesares (el marcador), sin duda repetiría la experiencia.








